LA EDUCACION ESPECIAL EN LA ESCUELA ARTABAN


Artículo Educación Especial

Escuela Artabán

Una semilla permanece oculta en la oscuridad de la tierra durante el tiempo necesario para germinar y desarrollar las primeras raíces, hasta que nacen a la luz los primeros tallos y se hace visible para el mundo. 

Este proceso, lento y fundamental, ha sido clave para la Escuela Waldorf Artabán, que desde 2006 se ha configurado como un centro único en España: basado en la pedagogía Waldorf y sin ánimo de lucro, apuesta desde sus raíces por la diversidad intelectual, integrando la educación ordinaria y especial en un mismo centro. Hoy comienzan a ver la luz las fuerzas de crecimiento y los primeros tallos de aquella semilla.

La Escuela Waldorf Artabán acoge cada día 119 niñas y niños, todos únicos en su ser profundo y sus necesidades, que se acompañan en seis grupos de referencia en función de su edad, con el fin de fomentar equilibradamente sus capacidades intelectuales, anímicas (sentir) y la voluntad o, dicho de otra manera, las funciones de la cabeza, el corazón y las manos.

Dentro de la sociedad y del sistema educativo se conoce como educación especial lo que Rudolf Steiner denominó pedagogía curativa. Para el maestro curar significa individualizar y se concibe está práctica como un arte en el que el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser siempre recreado y renovado, estableciendo una relación profunda y distinta con cada niño, plenamente sano en su ser y, al mismo tiempo, con dificultad para manifestarse en todo su esplendor.

Desde la pedagogía curativa, la edad vital (biológica, no mental) es fundamental para el sentimiento del Yo del niño, independientemente de su capacidad para hacer o de su saber, por eso los grupos de referencia se construyen de acuerdo a este hecho.

Al mismo tiempo, aquellas niñas y niños que requieran una atención más personalizada, cuentan además con grupos específicos en los que se desarrolla el currículo Waldorf de cada curso adaptando los recursos y la dinámica a las necesidades individuales de cada uno. Así, la Escuela Waldorf Artabán cuenta con tres aulas de trabajo paralelo que permiten un acompañamiento pedagógico en el que, día a día, se alterna un tiempo en el grupo de referencia con un tiempo en el grupo específico, dedicado principalmente a las materias más intelectuales, bien para satisfacer una necesidad puntual o de manera continua.

Esta corriente en la que niñas, niños y maestros fluyen rítmicamente entre ambos espacios pedagógicos y que se adapta al tratamiento individual de cada niño, se vivencia en la Escuela Waldorf Artabán como una sus esencias principales.

Ante la mirada consciente del maestro se presenta la parte visible del niño, su cuerpo o sus actos, y la parte invisible, que obra su ser anímico-espiritual. Cuando nos acercamos a este ser con las gafas únicamente de lo físico, destacan en primer plano los síntomas, la dificultad, y se impone ante nosotros su limitación frente a la plenitud de su individualidad, de su esencia, que será visible únicamente con las gafas del sentir, con las que observo al verdadero ser que me quiere hablar pero al que me cuesta entender y escuchar.

En este sentido, es tarea de la pedagogía curativa cuidar el alma del niño, de manera que la semilla de ese ser encuentre un mejor acceso hacia las experiencias terrenales y para que su cuerpo se convierta, por mediación del alma, en instrumento de las intenciones del Yo. Así, el maestro trata de encontrar lo que emerge tras los síntomas, apelar siempre a la esencia sana del niño, y sacarla a la luz para que las fuerzas de crecimiento interior conduzcan al desarrollo del alma, sin eliminar o ignorar la parte visible, que se coloca donde corresponde.

De esta manera, las auténticas actuaciones en la pedagogía curativa surgen cuando se aúnan las posibilidades del niño con las propias capacidades para ayudar del maestro.

En este proceso, va creciendo en el alma del educador la imagen del auténtico ser del otro:

“Tú no eres tu manifestación corporal, eres diferente a lo que observo en tu imagen exterior, y existe un plano en el que podemos encontrarnos de ser a ser, de Yo a Tu. En ese plano tenemos el mismo rango y es ahí donde yo te experimento y vivencio como una perfecta individualidad espiritual, luchando con un destino más difícil que el mío propio”.

Escuela Waldorf Artabán

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