“Espejo de plata, mascara de oro y daga” ¡ Comenzó nuestra semana artística!


Carlos Malagón, profesor de literatura e Historia del arte de la Escuela Libre Micael, nos ha trasmitido con gran entusiasmo su profunda vinculación con la poesía y la educación de niños y jóvenes. Muchas gracias Carlos por tus palabras y por dar voz a poemas, cuentos y relatos en esta dulce tarde de primavera. Reproducimos aquí el poema de Antonio Machado con el que finalizaste tu charla y que tan profundamente habla al ser humano de hoy prisionero, a veces sin saberlo, de su cordura pero con el profundo sentir de que es más que aquello que se alarga entre su « sombrero y sus zapatos» (Walt Whitman).

 

UN LOCO
Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos.
Lejos se ven sombríos estepares,
colinas con malezas y cambrones,
y ruinas de viejos encinares,
coronando los agrios serrijones.
El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera.
Es horrible y grotesta su figura;
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado.
Huye de la ciudad… Pobres maldades,
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes.
Por los campos de Dios el loco avanza.
Tras la tierra esquelética y sequiza
¿rojo de herrumbre y pardo de ceniza?
hay un sueño de lirio en lontananza.
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
¿¡carne triste y espíritu villano!?.
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.
Antonio Machado